Hay quien me ha preguntado por la cita que incluí en la cabecera de la web. Procede de Allan Kaprow en LA EDUCACIÓN DEL DES-ARTISTA (1971). Es un pequeño texto que considero muy influyente, un soplo fresco de pensamientos de hace casi cuarenta años. Ciertamente contradice la experiencia artística de nuestros días, donde jóvenes artistas de mi generación se mueven más en la dialéctica del éxito y del fracaso, dentro de las estrategias de mercadotecnia y trabajando en el ámbito de las relaciones públicas. El margen de maniobra hoy, paradójicamente, es escaso.
Para Allan Kaprow hay que abandonar la práctica del arte conocida como tal y volver a la vida. El artista debe deconstruir su espacio concebido desde la historia moderna y arrojar sobre los demás seres humanos nuevos modos de entender el mundo, como si de un juego se tratara.
Kaprow distingue varias posturas actuales (en 1971) en relación al arte: Arte-Arte, Anti-Arte, y No-Arte.
Hay que des-artear nuestra actividad como artistas; abandonar los roles estéticos y las referencias a denominaciones artísticas: convertirnos en des-artistas.
Plantea el arte como un juego. Hay una relación entre arte y lenguaje, entre lenguaje y juego, en indudable conexión con las Investigaciones Filosóficas de Wittgenstein.
El trabajo en sí, y el arte entendido como trabajo productivo es una actividad que no lleva a un enriquecimiento existencial del ser humano.
Considerar el arte como un juego sin oponentes, como un ejercicio no competitivo, significaría abandonar nuestro sentido de urgencia moderna y sería realmente útil para un sentido más vital de la propia vida. Hay que dirigir el arte hacia todo el mundo, y no desde y para una élite.
Convertir el arte en un modo de enseñar a jugar. La sociedad madura ha olvidado jugar, y ve el juego como algo a evitar. (No puedo evitar pensar aquí en Paul McCarthy, quien considera a Allan Kaprow su maestro. La retrospectiva de McCarthy que visité en el Moderna Museet de Estocolmo sigue siendo lo mejor que he visto en los últimos 3 años).
El arte experimental sigue cinco modelos básicos, no excluyentes ni determinantes: el operacional, el estructural, el autoreferencial, el situacional y el de aprendizaje. Pero lo esencial es comprender el valor de las actividades y su relación de significados con el mundo real y no sólo con el artístico.
El arte copia a la sociedad y la sociedad copia a la naturaleza. Ambos, arte y vida, son todo copias. Hay que entender la relación entre arte y vida.
Al igual que para John Dewey (filósofo americano pragmatista), a quien algunos consideran padre intelectual de Kaprow, el conocimiento parte de la experiencia.
Cualquier situación experimentada como arte o como no-arte, puede tener un aspecto metafórico transformador sobre el individuo.
Allan Kaprow tuvo en su vida madura una estrecha relación y dedicación hacia la enseñanza, la meditación zen, y en definitiva hacia el arte.
¿Por qué me interesa Kaprow? Supongo que porque plantea una mirada hacia el interior, hacia la integridad y honestidad que consigo mismo puede tener alguien, se considere o no artista; una reflexión sobre ese momento antes de ir a dormir cuando uno se pregunta así mismo ¿qué cojones de sentido tiene lo que hago?
Para Allan Kaprow hay que abandonar la práctica del arte conocida como tal y volver a la vida. El artista debe deconstruir su espacio concebido desde la historia moderna y arrojar sobre los demás seres humanos nuevos modos de entender el mundo, como si de un juego se tratara.
Kaprow distingue varias posturas actuales (en 1971) en relación al arte: Arte-Arte, Anti-Arte, y No-Arte.
Hay que des-artear nuestra actividad como artistas; abandonar los roles estéticos y las referencias a denominaciones artísticas: convertirnos en des-artistas.
Plantea el arte como un juego. Hay una relación entre arte y lenguaje, entre lenguaje y juego, en indudable conexión con las Investigaciones Filosóficas de Wittgenstein.
El trabajo en sí, y el arte entendido como trabajo productivo es una actividad que no lleva a un enriquecimiento existencial del ser humano.
Considerar el arte como un juego sin oponentes, como un ejercicio no competitivo, significaría abandonar nuestro sentido de urgencia moderna y sería realmente útil para un sentido más vital de la propia vida. Hay que dirigir el arte hacia todo el mundo, y no desde y para una élite.
Convertir el arte en un modo de enseñar a jugar. La sociedad madura ha olvidado jugar, y ve el juego como algo a evitar. (No puedo evitar pensar aquí en Paul McCarthy, quien considera a Allan Kaprow su maestro. La retrospectiva de McCarthy que visité en el Moderna Museet de Estocolmo sigue siendo lo mejor que he visto en los últimos 3 años).
El arte experimental sigue cinco modelos básicos, no excluyentes ni determinantes: el operacional, el estructural, el autoreferencial, el situacional y el de aprendizaje. Pero lo esencial es comprender el valor de las actividades y su relación de significados con el mundo real y no sólo con el artístico.
El arte copia a la sociedad y la sociedad copia a la naturaleza. Ambos, arte y vida, son todo copias. Hay que entender la relación entre arte y vida.
Al igual que para John Dewey (filósofo americano pragmatista), a quien algunos consideran padre intelectual de Kaprow, el conocimiento parte de la experiencia.
Cualquier situación experimentada como arte o como no-arte, puede tener un aspecto metafórico transformador sobre el individuo.
Allan Kaprow tuvo en su vida madura una estrecha relación y dedicación hacia la enseñanza, la meditación zen, y en definitiva hacia el arte.
¿Por qué me interesa Kaprow? Supongo que porque plantea una mirada hacia el interior, hacia la integridad y honestidad que consigo mismo puede tener alguien, se considere o no artista; una reflexión sobre ese momento antes de ir a dormir cuando uno se pregunta así mismo ¿qué cojones de sentido tiene lo que hago?
Acabo de hacer el pedido en casadellibro.com de EDUCACION DEL DES-ARTISTA.
ReplyDeleteComo supongo que fallarán en el envio, como me ha sucedido otras 2 veces anteriormente intentando comprar, te recuerdo que mi cumple es el 20 de noviembre.
Tambien aprovecho para ver si quedamos para celebrar que un año más se nos ha vuelto a pasar tu cumple sin celebrarlo.
Dicho queda, y tomo nota de la indirecta para tu cumple...
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