Tuesday, June 24, 2008

ARTE DIGITAL Y VIDEOARTE


Como quien dice, me voy con la música a otra parte. Voy a pegar aquí algunas notas y comentarios sobre una publicación pequeña de las Ediciones Pensamiento del Círculo de Bellas Artes. Es la recopilación de las charlas que hubo en 2005 sobre video arte y arte digital, a cargo de 4 pensadores: Donald Kuspit, Mark Van Proyen, William V. Ganis y Félix Duque. Creo que puede serle de utilidad a algunos amigos con los que ya he hablado.


ARTE DIGITAL Y VIDEOARTE. (TRANSGREDIENDO LOS LÍMITES DE LA REPRESENTACIÓN). DONALD KUSPIT (Ed.). Ediciónes Pensamiento. Círculo Bellas Artes, Madrid, 2006


DONALD KUSPIT: DEL ARTE ANALÓGICO AL ARTE DIGITAL

Donald Kuspit edita la publicación y comienza con una lectura ultraconservadora de deliberado anacronismo estético en torno al arte digital. Traza una linea directa que va desde la imagen digital –compuesta de píxeles que desintegran el objeto, o lo construyen, según se vea– hasta el puntillismo, que desde esta perspectiva supondría una forma primitiva de pixelado. Las obras de Seurat desintegraban en el plano el cuerpo representado, construyendo una nueva imagen construida a partir de puntos. Y del mismo modo, la digitalización de la imagen no es ni más ni menos que una traducción de lo real en códigos binarios que determinan una imagen también formada por píxeles o puntos.

A mi juicio D. Kuspit parece ignorar dos cosas. La primera es que dos de los principales fracasos dentro de la dialéctica de las vanguardias del S.XX –basada en la vorágine de la novedad que debía dejar obsoleto todo movimiento precedente– fueron Dalí por un lado –al apartarse de las raices psicoanalíticas del resto de los surrealistas– y el puntillismo por otro– al llegar a un callejón sin salida dentro de las intenciones formales de los impresionistas. La segunda es que toda traducción conlleva implícita una merma, una pérdida, un cambio sustancial en la forma, por pequeño que sea. De lo contrario estaríamos hablando de réplica. Una trasliteración desde lo real a lo digital como nueva realidad supone atender sólo a los códigos en los que se integra el significado de la imagen, cosa interesante, pero no considera en absoluto la forma, con lo que la nueva realidad apuntada por Kuspit cae en una metafísica ya erradicada por muchos autores. Parece querer meter dentro de un gran paréntesis toda la historia del arte del S.XX, estableciendo esa linea continua desde el primer impresionismo hasta el arte digital. Con esto satisface sus anhelos hegelianos de pensar en un arte muerto que deja paso a la metafísica del espíritu del pixel (las sensaciones codificadas), y que podría dejar paso a, o ser el inicio de, un nuevo arte, un gran arte. Pero sólo quizá.

(D. Kuspit es autor entre otros de El Fin del Arte (2004)


MARK VAN PROYEN: REALIDADES VIRTUALES E INFLEXIONES DIGITALES. LA APROPIACIÓN DE LOS NUEVOS MEDIOS.

Mark Van Proyen realiza una lectura crítica sobre el arte digital desde el entorno cultural y artístico de San Francisco y el Bay Area. Se muestra crítico con la idea de un net-art autónomo que paradójicamente reivindica una especificidad del medio. En una clara observación, aunque la tecnología digital ha hecho el mundo más pequeño, no ha hecho nada por aliviar la pobreza real y el sufrimiento de la mayoría de los seres humanos de este planeta. Al contrario que Kuspit, se muestra distante hacia la metafísica de la conciencia digital, aunque al igual que Kuspit proyecta una visión –llamémosla neomodernista– sobre el arte digital, que en realidad no distaría mucho de Kandinski, por ejemplo, con sus puntos y lineas sobre el plano.

En un análisis somero de la situación local en San Francisco, con respecto a la irrupción de la era digital de la mano de Silicon Valley, señala varios fiascos propios de la financiación corporativa dentro de la espectacularización lógica del arte tecnológico actual en el entorno del Bay Area. Si el arte institucional patrocinado por las corporaciones privadas genera deja-vùs, hay altenativas ejemplares como el Burning Man y obras de artistas como el Cremaster de Matthew Barney, que define como artista postindustrial al utilizar el museo como un objeto encontrado. Burning Man es el evento cultural preferido de los trabajadores culturales “digerati” (digital literati), que supone un contrapunto a la relación fallida entre la institución SFMOMA y Silicon Valley, que prefirió apostar por el do-it-yourself, antes que caer en las vías convencionales de las instituciones tradicionales de gestión de la cultura. Burning Man plantea una resistencia al éxtasis de la comunicación imperante por el márketing institucional, que ofrece mediante los museos de arte la posibilidad de largas colas con la esperanza de ver algo quizá relevante. Aún así cabe la pregunta de si no caerá –si no ha caido ya– en la institucional-comercialización de otros eventos al uso, tipo Sundance. En cualquier caso mediante estos eventos entran en juego las nuevas posibilidades del pos-arte, que ya predijo Allan Kaprow. La universidad también se perfila como un entorno de futuro más esperzanzador que el museo. En eventos culturales como Burning Man y acontecimientos semejantes, Mark Van Proyen ve desde una perspectiva neoclasicista una nueva Fleusis griega (lugar cerca de Atenas, donde se realizaban acontecimientos dos veces al año como huida de la vida social ordinaria). En definitiva, estas iniciativas de predominio de la experiencia digital y realidades virtuales suponen una apuesta más por lo extático del acontecimiento que por lo estático inherente a la inmovilidad del objeto de arte.

Mark Van Proyen es editor de AfterBurn: Reflexions on Burning Man (2005)


WILLIAM V.GANIS: ESCULTURA DIGITAL (UN SALTO DESDE LO VIRTUAL A LO REAL)

El texto de William V. Ganis es un minucioso repaso a algunos ejemplos de artistas que recientemente aplican las técnicas digitales a obra plástica tridimensional. Señala algunos aspectos interesantes, al referirse al arte digital como uno de los últimos vestigios de las vanguardias, o recordarnos que las técnicas digitales no son un elemento intrínseco a su realización, sino meras herramientas que aumentan la eficacia y el ahorro; denuncia también cómo el abuso de éstas técnicas muchas veces cae tan sólo en la repetición y permutación de clichés y conceptos de hace décadas, adaptando las nuevas tecnologías. Hoy por hoy la mayoría de los artistas que cita recurren a meros lugares comunes ya visitados. Técnica aparte, lo interesante es lo que estos medios puedieran desarrollar en el futuro. La descripción de artistas, técnicas y procedimientos escultóricos de aplicaciones digitales es minuciosa, y aborda en detalle los procesos de PR, CNC, y otros softwares de modelado en 3D. Puede ser útil para quien le interese el tema.


FÉLIX DUQUE: BILL VIOLA VERSUS HEGEL (TECNOICONODULÍA CONTRA LÓGICA ICONOCLASTA).

Félix Duque aporta la visión más interesante acerca del arte digital de las mostradas en el ciclo del Círculo de Bellas Artes. Ve en la de Bill Viola una obra de una metafísica evidente, cargada de ambigüedad, e impregnada además de un sincretismo high-tech.

Resulta interesante la cuestión violana de la cuidada técnica y de la incuestionable prioriodad estética de sus videos, que como señala Duque, suponen una nueva forma de iconodulía, opuesta a lo iconoclasta hegeliano que subyace en muchas propuestas del arte más reciente (y no tan reciente). Interesante pues la aproximación al concepto olvidado de belleza (al que ya apuntaban por ejemplo Dave Hickey o Arthur Danto desde diferentes perspectivas). No obstante, la obra más reciente de Bill Viola cae en una aparente nueva vuelta al cristianismo más tradicional (en cuanto a lo iconográfico y metafísico de lo representado), lo que en última instancia resulta, si bien efectivo (o efectista), reincidente y aburrido.




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