
Uno de esos sitios donde nadie quiere quedarse más de diez minutos. Tan pronto como uno se sienta está deseando marcharse. El olor es símplemente a comida, a cualquier comida. Se mezclan los olores de comidas chinas, afganas, mexicanas, thailandesas, cajun, vietnamita, koreana, sandwhicherías, heladerías, y alguna cosa más que resulta irreconocible. Es el pastiche por excelencia: impersonal. Da igual que un día comas thai, y otro mexicano. Todo sabrá igual. Además nunca me han gustado los neones, me parecen cutres y chabacanos, deprimentes. Y no me gusta comer bajo ellos. Por lo menos no ponen música, miedo me daría. Ese es el sentido verdadero del fast-food: comer a toda ostia, engullir rápidamente, no vaya a ser que nos empiece a gustar el ambiente.
tengo un amigo al que llaman "el mosquito"... porque ve un neón y acude como un autómata...
ReplyDeletecosas de la vida... a unos les gustan a otros les disgustan...
No solo de neones vive el hombre
ReplyDelete